Reduce costes en el mantenimiento del ascensor

En una comunidad de propietarios, el principal gasto recurrente suele ser el correspondiente al ascensor. Su impacto económico muchas veces no baja del 40% de los gastos generales de la comunidad. Por normativa todo ascensor debe tener un contrato de mantenimiento en vigor. Ahora bien, dicho contrato no tiene por qué estar con el fabricante necesariamente, ni siquiera durante el periodo de garantía. La comunidad es libre a la hora de elegir un operador de mantenimiento.

 

El promotor de la vivienda querrá que la comunidad se subrogue o asuma el contrato inicialmente pactado. Pero no tiene por qué ser así, y más sabiendo que estos contratos suelen tener plazos largos, cláusulas de renovación tácita e incumplimientos por bajas anticipadas. Es recomendable optar por plazos cortos, de 1 o 2 años.

En este sentido conviene saber que hay muchas empresas de mantenimiento que, para captar contratos, cuentan con equipos de abogados subcontratados y asumen el coste de la indemnización si fracasan en los tribunales. Aquí lo que conviene tener claro es cómo nos garantizan que podrán asumir, llegado el momento, ese compromiso.

Conviene estar atento a los incumplimientos del actual titular del contrato de mantenimiento, que notificaremos por burofax constantemente, para poder tener bases para una resolución por incumplimiento contractual. En caso contrario, si queremos agotar el plazo, atentos a los periodos de previsos, hay que marcarlos claramente en el calendario.

Alrededor de los contratos de mantenimiento se ha estabecido toda una guerra que esta incluyendo:

  • El robo de piezas de ascensores: cada firma tiene piezas propias, y aunque están obligados a venderlas a terceros, hay quien señala que se dificulta la obtención, lo que explicaría este mercado negro, conjuntamente con una rebaja sustancial en los precios.
  • Existen fuertes rumores sobre sabotajes por parte de empresas de mantenimientouna vez que saben a ciencia cierta que van a perder el contrato de mantenimiento, con fallos programados para dificultar el trabajo de los nuevos.

El mantenimiento es el gasto más oneroso, pero hay dos aspectos que pueden ayudar a recortar la factura: potencia eléctrica y línea telefónica. En escenarios como los actuales, con subidas en el precio de la electricidad, la posible solución para reducir el coste eléctrico asociado al ascensor pasa por hacer un estudio de la potencia eléctrica instalada y comprobar si está sobredimensionada, para en su caso reducirla. Además se pueden introducir modificaciones en los ascensores (apagado automático de luces, iluminación por , optimizaciones de motor) y, por supuesto, renegociar con la compañía eléctrica o buscar otro suministrador (aunque aquí lo cierto es que poco o nada se rasca).

Los ascensores que no sean muy antiguos conllevan necesariamente la instalación de una línea telefónica de asistencia, una linea que por defecto se monta fija. Las alternativas para abaratarlo pasan por renegociar con la compañía de teléfonos, buscar otra alternativa en la competencia de línea fija o, la solución más moderna, montarlo sobre una linea de móvil.

Fuente: 20minutos.es

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